Ella es tan delgada
que sólo sirve para promocionar carteras
de terciopelo azul de cocodrilo marrón
o de infancia y de espera. Flaca
como la espiral de huma que en un bar
esa mujer hecha con dos whiskys encima
esperando a algún otro tarado que la haga olvidar
a aquel que la ama y está lavando la ropa
que ella le ensució en un ataque de despecho, creyendo,
que su vida estaba a punto de convertirse en una película de Hollywood.
Ella espera fumando a su galán y su galán se acerca
con las uñas pintadas y las tetas recién hechas
'Me convidas fuego?' Ella mira a esa española
sensual, con el desconcierto de su sexo (el de ella)
y se ríe estirándole la llama encendida mientras balbucea
Mi galán...mi...galán.
Ella, la otra ella,
siente un escozor entre las piernas, se
sienta de golpe, apura el trago que no es suyo y
dice
'Clara tenía la misma sonrisa que tú
como de cine...era una farsante y un escarbadientes
(por la coca que tú sabes)'
'Marcelo, me miraba así, intensamente' contesta
una de todas las que es ella y que ella no conocía hasta ese momento
Las dos se quedan un rato en silencio
antes que una de ellas se levante
y, en medio del apuro de la cartera
y el lápiz de labios que se cae, bese suavemente
la boca de la otra ella que
aún se queda en silencio
mirando el horizonte
esperando y buscando
a su nuevo amor.

